domingo, 28 de mayo de 2006
la muerte
Ahora mi cuerpo yace, en la recamara donde creí estar a salvo, las sombras arrastran mi alma hacia el vació, un lugar oscuro, frió y placentero… oh hermoso día!, cuando ahora veo mi cuerpo en descomposición devorado por gusanos, ojos ya no tengo pues en esta oscuridad no los necesito, gritos de dolor y agonía amenizan el lugar junto con el perfume de carne putrefacta que impregna el lugar, Oh hermosa pesadilla de la que nunca pienso despertar.
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